Desde las comunidades del “primer mundo” es desde donde se impulsa principalmente la narrativa de la industria de las criptomonedas, con la búsqueda especulativa de ganancias en el orden típico del día. Muchas veces, cuando escuches sobre aplicaciones de monedas digitales en los países en desarrollo, será de alguien de un país desarrollado que intenta promocionar su proyecto frente a otros especuladores. Sin embargo, creo que la revolución de las criptomonedas, la real y poco anunciada puede estar sucediendo en América Latina, y que muchos países ricos pueden terminar en segundo lugar en la nueva economía global del dinero digital.

América Latina tiene un interés abrumadoramente alto en las criptomonedas

En pocas palabras, es mayor la cantidad de personas de América Latina que se interesan en las criptomonedas que en cualquier otro lado del mundo. Una encuesta global de consumidores de Statista mostró que de los siete países con el mayor porcentaje de la población que afirma poseer o usar criptomonedas, cinco de ellos se ubicaron en América Latina. Los gráficos de Paxful y LocalBitcoins muestran con frecuencia que los países de esta región experimentan un rápido crecimiento. La demanda de dinero digital descentralizado es simplemente mayor que en muchos otros países.

Lo que esto significa es una posible prosperidad a futuro. Si los activos digitales descentralizados son la riqueza de las futuras generaciones, entonces los países que los han adoptado desde el principio tendrán una participación proporcionalmente mucho mayor en la riqueza global que la que tenían anteriormente. Esto significa un importante asiento en la mesa de la nueva economía global para América Latina.

Los problemas con las monedas nacionales incentivan el cambio

No es ningún secreto que varias monedas nacionales en América Latina, desde Argentina hasta Venezuela, han tenido problemas relacionados con la inflación. Si bien estas condiciones no son exclusivas de la región, que varias monedas experimenten devaluación frente al dólar estadounidense significa una receta para un cambio, y en algunos de los casos más dramáticos, esta necesidad es aún más urgente.

La hiperinflación puede e incluso empuja a las personas a luchar por una forma de dinero alternativo. Compare esto con los países del mundo desarrollado, donde la devaluación de la moneda ocurre a un ritmo mucho más relajado y controlado, sin una necesidad urgente de buscar una alternativa. Esto significa que los latinoamericanos pueden estar más incentivados en buscar y adoptar criptomonedas que la mayoría del resto del mundo.

La gente realmente usa criptomonedas

Finalmente, las personas realmente usan criptomonedas en América Latina. Ya se trate de remesas o de pagos comunes, parece haber un uso constante de monedas digitales en la región, particularmente en Venezuela, donde algunas importantes cadenas comerciales aceptan pagos con criptomonedas y donde las billeteras activas de Dash aumentaron un 410% anualmente. El contraste con otras regiones del mundo no puede dejarse desapercibido. A principios del año pasado, durante el pico del Bitcoin, donde los consumidores de Estados Unidos y de otros países estaban comprando a un ritmo frenético, el destacado intercambio latinoamericano Cryptobuyer dejó de admitir Bitcoin debido a la pobre experiencia del usuario debido a altas tarifas y largos tiempos de confirmación. Para cualquier plataforma importante hacer lo mismo en el mundo desarrollado sería una locura.

La adopción masiva requiere tiempo y esfuerzo. La evidencia de que las criptomonedas se están utilizando con fines no especulativos en América Latina indica que la región estará trabajando en el uso real mucho antes que la mayor parte del mundo, lanzando una economía nueva y eficiente mientras muchos competidores se esfuerzan por descubrir cómo usar realmente las cosas. Si apuesta por las criptomonedas, apueste por América Latina.

Autor: Joël Valenzuela

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